Feliz día del niño

Bolas de helado-217989

Recuerdo que antes decían que los niños no entienden las cosas de los adultos.

Pero no es que no entiendan, sino que entienden de otro modo, desde otra altura y con otro sistema de valores.

Porque para un adulto, un descuento es mas importante que una pelota o que una muñeca, pero no por eso los últimos son menos importantes. Solo son importantes de otro modo.

Si que entienden. Entienden desde los brazos de su madre, desde que salen del vientre están haciendo conexiones increíbles. Se puede ver en sus miradas como día a día van construyendo el mundo con las piedras que les damos.

Y es tan fácil ser mezquino con ellos. Negarles la alegría, la atención y los abrazos para que mas pronto que tarde se sumerjan en la mediocridad adulta sin sueños ni fantasías.

¿Y que tal decirles que si, nada mas por verlos felices? si a escuchar sus historias de unicornios y superheroes, si comprarles un helado aunque haga frío y si a los saltos en los charcos, si al parque.

Si dejar el libro, la computadora o los platos a un lado y si ponerlos en el centro de todo y mirar el mundo a través de sus ojos durante ese brevisimo periodo que demasiado pronto queda atrás.

Y a veces es genial hacerlos a un lado, prestar atención solo a los propios problemas e intereses, el egoísmo también es un derecho humano, cuando muy a menudo sólo me importo yo porque también fui niña asustada, aburrida, sola y apartada, tratada con injusticia, traicionada, abandonada….

Menos mal que no todo a la vez o estaría matando gente con un hacha.

También hay platos y libros y salir a trabajar y transito pesado e impuestos y problemas y tarjetas de crédito por pagar, pero si estas cosas absorben el cien por ciento del tiempo ¿En qué nos vamos a convertir?

El día del niño es una fecha comercial, sin embargo, la ultima década en la que he tenido el privilegio de ver a una niña crecer y a la que a veces aparto para ser egoísta y a la que a veces pongo en el centro de mi escenario solo para verla ser ella misma maravillosa me ha hecho sentir con frecuencia, privilegiada por el simple hecho compartir la vida con alguien tan especial.

Ellos son la vida floreciendo, el frenesí de la existencia, como las aves trinando y el mar rompiendo en la orilla y el sol de medio día y la hierba jugosa y el viento entre los arboles haciendo llover otoños de oro y marrón.

En esta década no me he permitido olvidar a menudo la brevedad del tiempo de las flores antes del invierno de la vida adulta, donde abundan las memorias viejas, llenas de rencores y malos momentos y de obligarse a hacer en el pequeñísimo transcurso de la vida cosas odiosas a cambio de monedas que sirven para tener cosas que no son esenciales, de la vida que ya no es nueva sino gastada y cansada y pesada que avanza a la vejez y a la muerte.

Pereza me da que me digan que abrace a mi niña interior, no tengo una niña interior, no soy una botella, dentro tengo tripas y pulmones y sangre y electrolitos. Y mas al fondo tengo huesos y dentro de ellos algo habrá o de lo contrario volaría y no me estoy sintiendo mas ave esta mañana.

¿Para que profundizar en tonterías y creencias cuando se tienen certezas?

Prefiero abrazar a un niño o a una niña exterior y mirar su sonrisa llena de sorpresa y decirle algo que le haga reír.

Esa es la infancia mas importante.
No la idealizada y recordada presa en la memoria, sino la que esta viva, hoy a nuestro alrededor.

Feliz día a cualquiera que tenga el privilegio de tener un niño cerca. Espero que puedan hacerlos sonreír y que atesoren esa sonrisa.

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